CAPITULO 16 “LA FUGA” 1 CASA MANUELA. SALON. INT. MAÑANA Manuela está sentada en el sofá junto a Sole. Entra Paco con una maleta. Parece decidido a algo. Mira a Manuela. PACO ¡Me voy! MANUELA (casi sin mirarle) Ah, sí, hijo, me traes dos docenas de huevos, dos cajas de leche y perejil. SOLE (divertida) Y a mi un kilo de azúcar, que se me acabó anoche. PACO (dejando la maleta en el suelo) ¡Me voy de casa, os enteráis! ¡Me voy para siempre! MANUELA (a SOLE) Tranquila. Le dan estos ataques de vez en cuando. PACO Te quiero mucho, mamá, pero no te aguanto. Me doy la vuelta y estás ahí, como mi sombra. Pero mi sombra no habla y tú sí. Siempre dándome la brasa. SOLE ¿Dónde vas a ir tú? La última vez que te fugaste, te dejaron plantado en el altar. PACO En parte me quise casar para dejar esta casa. La odio. (mostrando con los brazos la habitación). Mira, mira, todos estos muebles rancios y tan bien colocaditos. Si mas que un salón parece un decorado de una serie de televisión. MANUELA (haciendo un gesto a Sole como que Paco ha perdido la cabeza) Paco, te guste o no te guste, madre no hay mas que una. PACO Tú no eres una madre, ¡eres mi conciencia energética! Apaga la luz, Paco; pon el programa económico de la lavadora, Paco; vigílame la olla express, Paco; mejor el microondas que el horno; no dejes el agua caliente abierta, Paco... SOLE Si todo el mundo hiciera lo mismo, ahorraríamos energía y seríamos más felices. PACO Y cuando traigo amigos a casa, y no para de hacerles preguntas indiscretas. “¿Estás casada?” “¿Crees que tu marido te es fiel?”... MANUELA Una que es hospitalaria PACO ¡Ni un minuto! ¿habéis oído?, ¡No paso ni un minuto más en esta casa¡ Le tengo echado el ojo a un piso, que apenas paga nada de alquiler. PACO recoge la maleta del suelo y se va. Se oye un gran portazo. MANUELA (mirándose el reloj de pulsera) Mañana a la hora de comer está aquí. 2 TRANSICIÓN “APAGA LA LUZ” 3.CASA MANUELA. SALÓN. INT. MAÑANA La cámara recorre el salón vacío. Suena en off un reloj dando dos campanadas. Aparece Paco, con la maleta, mira desde el comedor para asegurarse de que no hay nadie. Por los bordes de la maleta asoma ropa. Lleva un aspecto lamentable, barba de un día, ropa sucia. Paco deja la maleta en suelo y se tira en el sofá. Asoman las cabezas de Manuela y Sole. Vienen desde la cocina. Sole pone brazos en jarras al ver a Paco. SOLE ¡Las dos en punto! Eres infalible, Manuela MANUELA (quitándole importancia) Siempre que se fuga, pongo cocido. No falla. En cuanto huele el puchero, aparece por la puerta. Paco intenta no aparecer sobresaltado. PACO El piso no respondía a mis expectativas. SOLE ¿Muy caro el alquiler? PACO ¿Caro? Ni un euro. MANUELA (a SOLE) Le habrá tocado un piso interior. Con lo cotilla que es, necesita mirar por la ventana. SOLE Pero si era gratis, ¿por qué has durado tan poco? PACO No me gustaban los vecinos. Tocaban todo tipo de instrumentos. SOLE Una banda de músicos, vamos. PACO Además, todo el día entraban y salía gente extraña, con animales y fardos a las espaldas. MANUELA ¿Pero te has metido en un monasterio? PACO ¡Que músicos, ni que frailes!. Eran okupas. Muy majos los tíos, ¿eh? Pero se pasan el día tocando el bongo, y al cabo de un rato se te levanta un dolor de cabeza. Y esa manía de recoger todas la cosas en la calle y amontonarlas en las habitaciones.. Pero lo peor, llega por la noche, cuando se traen a todos los perros Y GATOS que se encuentran por las esquinas. No hay quien pegue ojo.... PACO se arrellana en el sofá. SOLE ¿Así que no te gustan los okupas? PACO Pues no, para que mentir. MANUELA A mi tampoco. (dándole un pescozón). Por eso, ya te estas buscando un buen puente para vivir debajo. No te da vergüenza tener cuarenta tacos y vivir de la pensión de tu madre. Tu si que eres un okupa. MANUELA saca a PACO del salón a pescozones. FIN (Escrito por Ramón Muñoz)