CAPITULO 11 “El día de los enamorados” 1. CASA MANUELA. SALÓN. INT. MAÑANA La escena comienza con la cámara enfocando primero a Paco, que está sentado, con las manos tapándose la cara, en la mesa del comedor, rodeado de una gran cantidad de rosas ro-jas. Un repartidor de flores entra en el salón con una nue-va cesta con más rosas rojas, que le tapa definitivamente la cara. Manuela, de pie, mira la escena. (Aunque en la es-cena se citan 23 cestas, no es preciso que sean tantas. Se puede hacer un plano corto que dé la impresión de que hay muchas más) REPARTIDOR DE FLORES (muy profesional) Y, con ésta, llegamos a la 23. ¿Quién me firma el papelito? MANUELA (divertida) Yo misma. Mi hijo está en estado de shock. Paco sigue sin levantar cabeza, mientras Manuela firma. REPARTIDOR DE FLORES Ya que tiene casi 300 rosas rojas, cuídelas. No pongan la calefacción alta. MANUELA No se preocupe. En esta casa, la temperatura nunca pasa de los 21 grados. REPARTIDOR DE FLORES Es que en algunas casas, en invierno hace más calor que en el Sahara. Están a 30 grados o más. Y, claro, eso no es bueno para las flo-res. Pero ya veo que en esta casa tienen la calefacción ajustada y las ventanas sin fugas. Manuela se ríe a carcajadas mientras cierra la puerta. Cuando se quedan solos, se dirige rápidamente a su hijo. MANUELA (enérgica) O te has vuelto Leonardo di Caprio, QUE NO, o aquí hay gato encerrado. Desembucha. PACO (desolado, en medio de las rosas) No pasa nada. Manuela ve una tarjeta que cuelga de una cesta de rosas y la lee. MANUELA “Paco, sólo cuando esté enterrada aceptaré unas flores tuyas. Firmado, Lourdes”. Joder, esto es amor. PACO (levanta la cabeza nervioso) Deja las tarjetas, mama. MANUELA (buscando y cogiendo otra tarjeta) A ver que dice ésta: “Paco, te devuelvo las rosas para que se las des a la loca de tu ma-dre, Luisa”. Uy! Le envías flores a la que te plantó en el altar. PACO (de pie, nervioso) Bueno, ¿y qué? Hoy es el día de los enamora-dos, ¿no? MANUELA Y querías ver que no te quiere nadie PACO No, quería ver si picaba alguna. Dicen que quien siembra, recoge. MANUELA Pues mándaselas a la vecina. PACO ¡Que manía te ha dado con Sole! He dicho que no. MANUELA Bueno, ya verás cuando se enteren tus amigotes que te han dicho que no 23 mujeres en el mismo día. PACO (reaccionando con presteza) Ahora mismito le mando las flores, ahora mis-mito. 2. TRANSCIÓN: APAGA LA LUZ . 3. CASA MANUELA. SALÓN. INT. TARDE La cámara enfoca a SOLEDAD, con los ojos cerrados. SOLE (con los ojos cerrados) Qué misterio, Paco. PACO (después de encender todas las luces para se vean bien las flores) A ver, ya puedes abrir los ojos SOLEDAD (con emoción) Cuantas rosas. PACO (tontorrón) Si, casi trescientas, trescientas. SOLEDAD (saliendo del arrobo, cortante) Ya me ha quedado claro, Paco. Son 300, pero ¿para quien son?. PACO (sin creerse lo que va a decir) Son para ti. SOLEDAD (volviendo al arrobo, a punto de llo-rar de emoción) ¿Por qué? Si, hoy es el día de los enamorados. PACO (crecido) Pues por eso, Sole, porque hoy es el día de los enamorados. Los dos se miran. Queda claro que el siguiente paso es dar-se un beso, pero hay mucha luz. No es romántico. SOLEDAD Espera. Con tanta luz no me pongo en situa-ción. Al apagar la luz descubre sobre un buró un montón de tarje-tas de floristería. Paco intenta quitárselas. PACO No, no, dame eso. SOLEDAD (aparta a Paco y lee una tarjeta) “Paco, te devuelvo las flores. Hay que ser tonta para aceptar algo tuyo. Firmado, Mari-bel) Paco retrocede tres pasos. SOLEDAD (mirando todas las tarjetas) ¿Me das las casi 300 rosas que te han devuelto casi 300 chicas!!!!!???? PACO No, 300 chicas, no. Sólo 23. SOLEDAD Cuanta claridad da apagar la luz. PACO. Soledad, te lo puedo explicar. SOLEDAD (coge una cesta de flores y se la vuelca por la cabeza). No me expliques nada, quédate con las 300 ro-sas. En total, contigo, sumáis 301 capullos. FIN. (Escrito por Co.eficiente)