Bienestar térmico en un espacio climatizado

Artículo de Angel Sánchez de Vera Quintero. Jefe Departamento Servicios y Agricultura

 

Analizar el nivel de calidad ambiental que podemos percibir en un espacio cerrado se reduce a probar si estamos confortables o no. Si en ese espacio hay una única persona, el resultado no tiene discusión; puede encontrarse bien o mal con un 100% de acierto. Pero si en un mismo espacio conviven más personas, distintos condicionantes hacen que lo que algunos consideran cómodo o confortable, otros perciban como incómodo o inconfortable. Bajo estos condicionantes vamos a analizar el bienestar térmico de las personas en espacios cerrados atemperados por instalaciones de climatización.

Las personas, como seres vitales, somos similares a máquinas que toman combustible (alimento) y lo transforman en actividad y en calor (metabolismo). Es evidente que aquel alimento/energía que no se haya consumido en hacer una actividad/trabajo se deberá igualmente disipar/expulsar al exterior pues nuestra capacidad de acumular/almacenar energía es limitada. La forma de disipar el calor al exterior de nuestro cuerpo es en forma sensible mediante conducción, convección y radiación corporal, y en forma latente por evaporación a través de la respiración, la transpiración por la piel y la sudoración. A su vez, la velocidad con que una persona intercambia este calor con el exterior depende, fundamentalmente, de la temperatura y de la humedad de ese ambiente y del nivel de aislamiento de la ropa que lleve puesta; unas veces será de interés incrementarlo (invierno) y otras reducirlo (verano) a efectos de conseguir el mejor equilibrio de intercambio térmico con el aire que nos rodea. Cuando el balance es neutro habremos conseguido el equilibrio energético, estaremos confortables y ese será nuestro bienestar térmico.

Explicado de forma práctica, lo vivimos cotidianamente: Por ejemplo, se acalora una persona cuando hace un esfuerzo o un ejercicio físico, o cuando está febril, o ingiere una comida copiosa, (parámetros del cuerpo) y lo combate, bien disminuyendo el aislamiento, aligerando su ropa, (parámetros de vestimenta) o bien modificando la temperatura y/o velocidad del aire que le rodea (parámetros del clima): Es precisamente esta última acción - variar los parámetros del clima - la que puede despertar la incomodidad de otra persona que se halle en ese mismo espacio climatizado y que en ese momento puede mantener otro balance de energía específico a su metabolismo y su nivel de vestimenta.

¿Para qué se utiliza una instalación de climatización? Para ....   Siga leyendo el contenido completo del artículo