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A esta tabla, y sólo para el caso de aparatos de frío (frigoríficos, congeladores y combinados), hay que añadirle dos filas por arriba, para incluir las clases A+ y A++, que expresan todavía menor consumo relativo, como se ve en el esquema:

¡Importante!
Las clases de eficiencia sólo son comparables dentro de la misma categoría de electrodomésticos y entre equipos del mismo tipo que además realicen las mismas o similares funciones. Cada letra que se baja en la escala, a partir de la A, supone un incremento del consumo energético de alrededor de un 12% más que la letra que le precede. Así, podremos decir que una lavadora “clase A” consume hasta un 38% menos que una de iguales prestaciones y de clase C, y hasta un 58% menos que una de clase D.