España no dispone de fuentes propias de energías fósiles como petróleo o gas, y tenemos, por tanto, una alta dependencia energética del exterior. Esa dependencia nos hace muy vulnerables frente a la subida de los precios del petróleo y la economía de España se resiente con el uso abusivo de unos recursos que cuestan muy caros.
Podemos seguir unas sencillas pautas de conducta, como apagar la luz, bajar la calefacción, usar el transporte público, etc.